Llevaba varios finales de curso proponiéndome subir a La Parra y nunca lo hacía, y ahora que se acercaba el que iba a ser mi último curso en Adra no podía posponerlo más.
La mañana del 29 de mayo estaba preciosa, y no hacía excesivo calor. Ya que no tenía compañero de ruta, elegí acomo compañamiento a Bob Dylan y el impresionante sonido de los conciertos de la mítica gira Rolling Thunder. Un invitado de lujo para una ocasión de lujo.
Al superar las primeras rampas me di cuenta de que los invernaderos se quedaban atrás en seguida y que arriba el mundo era bien diferente, el paisaje me gustó tanto que cuando llegué a La Parra y vi que la carretera ya iba buscando la bajada, el recorrido me supo a poco, y me propuse volver algún día, aunque ya no trabajara en Adra, y conocer un poco mejor la zona, eso sí, cuando los almendros estén floreciendo...
Lástima que las fotos no sean muy buenas, pero dan una idea de las magníficas vistas que pude disfrutar aquella mañana.
Lástima también porque ya estaba contando los pocos días que me quedaban como profesor en Adra, ciudad a la que había ido cogiendo cariño poco a poco, casi sin darme cuenta, y con la que siempre me sentiré en deuda...
El viejo cartel de la Cortijada:
1 comentario:
Hola Salva, yo también me llamo Salva, me encanta tu blog, ¡¡¡un abrazo!!!
Publicar un comentario